La zona piloto elegida para estudiar la interacción de los procesos de escorrentía, los
movimientos de ladera i los incendios forestales sobre los espacios aterrazados es la cuenca
del torrente de sa Figuera, en el municipio de Sóller. Las reducidas dimensiones de la cuenca
permiten el estudio exhaustivo de las características tanto físicas como antrópicas
de un área en la que la mayor parte del territorio ha sido acondicionado en forma de
terrazas de cultivo.
Medio físico:
La cuenca está situada en la vertiente noroccidental de la Sierra de Tramuntana, concretamente
en la parte septentrional del municipio de Sóller, y el torrente aboca sus aguas en la bahía de lo
que se conoce como puerto de Sóller. La cuenca tiene una superfície de 4,88 km², que
cuenta con un recorrido de unos 3 km, y presenta un forma ligeramente ovoidal, estirada
de Este a Oeste. De acuerdo con la clasificación de Horton, el torrente de sa Figuera
es de orden 4, y cuenta con numerosas ramificaciones de orden menor, con aportaciones
notables como la del torrente de sa Coma (de orden 2), el torrente que desciende de
Can Bresca (de orden 3) o el de Son LLampalles (de orden 3).
El punto más alto de la cuenca corresponde a la elevación de Sa Bassa, con 818 m, situado
en el extremo oriental de la cuenca, mientras que la cota más baja es la de la desembocadura
del torrente en la playa del puerto de Sóller. Otras elevaciones destacadas son las de Bàlitx (580 m),
y sa Torre Picada (157 m), que cierran la cuenca por el lado norte, mientras que sa Mata, con
196 m, lo hace por el lado meridional. En lo que se refiere a la geología, en el area encontramos
rocas calizas, dolomías, areniscas, margas, conglomerados y también material volcánico.
El clima es marcadamente mediterráneo marítimo, con precipitaciones de unos 625 mm anuales
en la bahía del puerto de Sóller, concentradas en otoño y a veces debidas a episodios lluviosos
muy intensos. En los puntos más altos de la cuenca las precipitaciones anuales superan los 800 mm.
La temperatura media se sitúa entre los 16 y los 17ºC.
Medio antrópico:
En la cuenca de sa Figuera hay que diferenciar la zona urbana de la parte rural. El poblamiento
se concentra en la franja costera de la bahía y en los alrededores del torrente de sa Figuera;
en el resto, los asentamientos urbanos son escasos y dispersos, con el villorío de sa Figuera
como núcleo destacado.
La actividad agraria, todavía presente, fue importante en el pasado, con predomonio del cultivo
de frutales de secano: olivos, almendros y algarrobos en las vertientes montañosas, y de frutales
de huerta en los alrededores de las casas. Este desarrollo agrario propició sin duda el bastimento
de terrazas con muros de piedra seca para permitir la explotación de los frutales, de forma
los espacios abancalados son hoy omnipresentes en el área de sa Figuera, si bien buena parte
de los mismos carecen de mantenimiento como consecuencia del abandono del campo a partir de los años 60.
Este progresivo abandono está favoreciendo la colonización de vegetación forestal sobre los
campos abancalados. Desde las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado, los bancales que no se
han podido mecanizar o los que es localizan en zonas de difícil acceso, han experimentado
una progresiva colonización de las diferentes comunidades forestales. Las comunidades
leñosas han tenido ocasión de invadir los espacios aterrazados, siguiendo la dinámica
regenerativa normal del área del Mediterráneo occidental.