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Ruta de los patios de Palma

ITINERARIO POR LA CIUDAD ALTA

La ruta que proponemos empieza y acaba en el Estudi General Lul·lià. Todo el trayecto transcurre por el casco antiguo de Palma, en el entorno de la Catedral y de la Parroquia de Santa Eulàlia.

Intinerario/Calles: Sant Roc-Estudi General Lul·lià-Zanglada-Almudaina-Morey-Formiguera-Can Serra-Sant Alonso-Del Vent- Montision-La Criança-Del Sol-Pare Nadal-Plaça de Sant Francesc-Troncoso-Savellà-Església de Santa Eulàlia-Cadena-Plaça de Cort-Palau Reial-Almudaina-Palau Reial-Estudi General Lul·lià-Sant Roc.
Duración aproximada: 2 horas.

 


Estudi General Lul·lià
Empezamos nuestro periplo en el nº4 de la calle de Sant Roc, en el Estudi General Lul·lià. Construido en 1950, sustituye un casal y patio anteriores. Si realizamos la ruta entre junio y septiembre, en el patio encontraremos instalado el Centro de Visitantes, donde el Ayuntamiento de Palma centraliza toda la información relativa a la Ruta de los Patios. Este centro de visitantes se ubica en la sede de la que fue Universitat Lul·liana de Mallorca, cuna de la actual Universitat de les Illes Balears.
En la actualidad es un centro cultural que desarrolla una intensa actividad. El patio responde a una clásica estructura barroca, con arcos de medio punto sobre columnas con capiteles jónicos.

Abandonamos la calle de Sant Roc para introducirnos en la calle Estudi General Lul·lià, hacia la derecha. En el nº15 se abre el portal de Can Llorenç Villalonga, considerado uno de los exponentes de la novelística catalana del siglo XX y sin duda el escritor mallorquín que supo mejor retratar la aristocracia que decaía precisamente entre estas calles. Can Villalonga es también una casa de moderna factura.

Tomamos ahora, hacia la izquierda, la calle de Zanglada. En el nº2 se abre el portal de Can Marquès, un magnífico casal señorial reformado sobre otro anterior del siglo XVIII. Ejemplifica magistralmente la evolución que siguieron muchos patios a partir del siglo XX por influencia del modernismo: el patio desaparece y es cubierto con claraboya. Se trata de un primer paso hacia la transformación del patio abierto en una simple caja de escalera.

Can Marquès merece una visita. Se puede visitar su interior y descubrir las particularidades de la vida de la alta burguesía mallorquina de principios del XX.
Horario: De lunes a viernes, entre las 10 y las 15 horas.

 

Dejamos atrás Can Marquès. Hacia la izquierda encontraremos la calle de l'Almudaina. Descendiendo por esta calle podremos observar (a la izquierda) un lienzo y una puerta de una muralla de época tardoromana.
Durante la dominación musulmana, esta puerta daba acceso al barrio de l'Almudaina, palacio del walí.


Can Amorós
Desembocamos en la calle d'en Morey. Es conveniente en este punto que giremos hacia la izquierda hasta el inicio de la calle, justo donde se une con la Plaça de Santa Eulàlia. En el nº1 se encuentra Can Amorós. En su interior podemos ver un bello patio, reformado como muchos, pero que aún conserva los arcos y las columnas de mármol rojo propios del apogeo barroco.

Volviendo sobre nuestros pasos, descendiendo por la calle d'en Morey, pararemos ante el nº5, Can Ordines d'Almadrà. Esta casa señorial nos ofrece una patio sumamente interesante porque en el podemos ver una de les mejores muestras de escultura tardogótica en el portal de estudio situado a la derecha en el mismo zaguán. Puede apreciarse el trabajo escultórico realizado por los artesanos. Como curiosidad, bajo la escalera, se puede observar una lápida funeraria romana, encontrada cuando la casa se reformó.


Can Oleza

Al nº9 de la calle d'en Morey nos encontramos con la monumentalidad de Can Oleza, paradigma del barroco: columnas jónicas, convexidad del fuste, arcos muy rebajados, logia y barandal de la escalara de hierro forjado.

Sin abandonar la misma calle, descendemos y continuamos por la calle de la Portella. El primer edificio que nos encontramos es Can Pasqual, en el nº4. Se trata de un paradigma del eclecticismo de muchos patios de Palma: escalera novecentista, ventanas neogóticas, columnas barrocas.


Ca la Gran Cristiana

Descendiendo un poco más nos encontramos con Ca la Gran Cristiana, hoy sede del Museu de Mallorca y ayer casa de los Aiamans. El patio es fruto de la reforma de otro gótico primitivo. Podemos observar elementos barrocos (los balcones de la planta noble, los arcos del vestíbulo), pero también isabelinos y neogóticos (las ventanas del desván), como resultado de sucesivas reformas en los siglos XVI al XX.

Ca la Gran Cristiana. Museu de Mallorca.
Expone colecciones de Arqueología, Bellas Artes y Artes Decorativas.
Horario: de martes a sábado, entre las 10 y las 19 horas. Domingos: entre las 10 y las 14 horas.

 

Hacia el nº 8 de la calle de la Portella, Can Espanya Serra nos recibe con su gran escalinata neogótica. En el nº9, Can Morey-Sant Martí es actualmente la casa museo del pintor ya fallecido J. Torrents Lladó. Destaca de este patio el muro de piedra situado a la izquierda, sobre el que se levanta una galería neogótica.

Museo J. Torrents Lladó. Exposición de más de 100 obras del artista. Cuenta con salas para exposiciones temporales.
Horario: de martes a viernes, de 10 a 18 horas. Sábados y festivos, de 10 a 14 horas.

 


Cal Marquès de la Torre

El último patio por visitar en esta calle de la Portella es el de Cal Marquès de la Torre. Situado en el nº14 es la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Balaeares. Este gran edificio fue construido a finales del siglo XVII sobre un proyecto del ingeniero Martín Gil de Gainza, quien trabajaba entonces en la construcción de las murallas de la ciudad. El estilo es renacentista, salvo la gran escalinata elíptica novecentista.

Volviendo sobre nuestros pasos por la calle de la Portella, tomaremos a la derecha la calle de Formiguera. En primer lugar pasaremos por delante el gran edificio de Can Formiguera, más conocido como el Compte Mal. Se trata de un gran casal del siglo XVII en el que destaca su gran balcón, su amplio alero y el puente sobre la calle de Can Serra que une los dos edificios principales del casal.

Ascendiendo un poco más nos encontraremos con los Baños Árabes, uno de los pocos ejemplos de arte musulmán conservado de la antigua Madina Mayurqa. Se trata de una construcción de finales del siglo X o principios del XI.
Para poder visitar el siguiente patio deberemos ascender por la calle de Can Serra hasta encontrar la calle de Sant Alonso. En el nº1 de esta última se abre Can Vanrell, pequeño pero extremadamente representativo de los patios del siglo XVIII: columnas jónicas de mármol y arcos carpaneles. Siguiendo por la misma calle dejaremos a la derecha un edificio modernista y llegaremos al nº1, sede de Can Muntaner, donde podremos observar el artesonado del techo en madera en el zaguán y un arco escarzano que lo separa de la escalera.


Can Lladó

Abandonaremos la calle de Sant Alonso para tomar la calle del Vent, a la derecha. En esta estrechísima calle se abre Can Lladó, cuyo origen medieval es puesto de manifiesto por el artesonado en el zaguan. El patio muestra un curiosos perímetro trapezoidal.

Siguiendo por la calle del Vent llegaremos a la calle de Monti-Sion, dejando a la derecha la iglesia del mismo nombre, cuya fachada, construida entre 1624 y 1683, siguiendo los esquemas básicos del primer barroco, muestra las imágenes de la Inmaculada Concepción, San Ignacio y San Francisco Javier.
Girando a mano izquierda iremos a encontrar el nº13 donde se ubica La Criança, un edificio del siglo XVI donde se ubicó esta insititución dedicada a la educación de las hijas de la nobleza.


Can Marquès del Palmer

Al salir de La Criança volveremos tan solo unos metros sobre nuestros pasos para tomar la estrecha calle del mismo nombre que nos llevará hasta la calle del Sol. Al llegar a ésta giramos hacia la izquierda, hasta el nº 7 donde se levanta el casal del Marquès del Palmer, con su monumental fachada renacentista, un caso único de decoración escultórica mural en Palma.

En el nº3 de la calle del Sol se encuentra uno de los casales más interesantes de la ruta, Cal Comte de la Cova. Aquí podemos apreciar la arquitectura propia de los primeros patios góticos: el artesonado en madera en el zaguan, las columnas de base octogonal, la escalera formada por galerías de tracería tardogótica.

Siguiendo por la misma calle del Sol debemos ir hacia la calle del Pare Nadal, a la derecha. Al tomarla, desembocaremos en la calle Convent de Sant Francesc. A la derecha, ya dentro de la plaça de Sant Francesc, encontraremos el gran patio de Can Coll o Can Moragues del Racó. Se trata de un patio reformado en el siglo XX pero que muestra una gran escalinata barroca con balaustres de hierro forjado. Esta casa fue la sede de la Seca de Mallorca, la Bossa d'Or, concedida al caballero Pere Descatlar en el siglo XV.
Dejando este gran casal, merece una visita la Basílica de Sant Francesc, en cuyo interior descansan los restos del Beato Ramon Llull. Se trata de un templo de nave única y capillas laterales. Fue empezada su construcción durante el reinado de Jaume II, hacia el año 1281. El templo sufrió cambios posteriores: las vigas originales se sustituyó por un techo abovedado y la fachada gótica dio lugar a un frontispicio y un gran portal barroco con un conjunto escultórico obra de Francisco Herrera. Junto a la basílica es recomendable visitar el claustro: de planta trapezoidal con arcos ojivales y lobulados. Recientemente restaurado, resulta fácil comprobar la progresión de estilos y épocas en su factura, desde la galería norte, la más antigua, hasta la meridional, terminada en el siglo XV.



Can Ribes de Pina

Abandonando la plaza de Sant Francesc por la calle de Troncoso, giramos hacia la izquierda para tomar la calle de Savellà. En el nº23 se abre el portal de Can Ribes de Pina en cuyo patio es posible admirar los elementos tradicionales del siglo XVII.

Por la misma calle, a la izquierda, nos encontramos en primer lugar con Can Catlar del Llorer, en el nº 15. Se trata de un edificio muy antiguo del siglo XIII que, junto con Cal Comte de la Cova, es uno de los mejores exponentes del patio gótico primitivo: columnas octogonales, la sobriedad de sus arcos. Sin abandonar la calle, podremos observar el contraste de estilos en el nº4 donde se abre Can Vivot.



Can Vivot

Can Vivot, ejemplo de grandiosidad barroca: columnas de mármol rojo, capiteles corintios, arcos carpaneles rebajados para ofrecer una sensación de ligereza, la monumental escalera de factura imperial con barandal de hierro forjado. Fue en esta casa donde se tramó la conspiración felipista a favor de los Borbones durante la guerra de Sucesión.

 

Continuamos ahora nuestra ruta por detrás de la Iglesia de Santa Eulàlia, recorriendo su fachada lateral. Se trata de un templo gótico empezado a edificar en el siglo XIII y una de las primeras parroquias fundadas tras la conquista catalana de la Isla en 1229. Santa Eulàlia es la única iglesia gótica mallorquina de tres naves, si se exceptúa la Catedral. Al llegar a la plaza del mismo nombre, podremos observar la fachada principal del templo, de estilo neogótico, obra de J.M. Sureda i Verí, entre los años 1894 y 1924.

Tomando la diminuta calle Cadena, desembocaremos en la Plaza de Cort, donde se levanta el edificio del Ayuntamiento de Palma con su fachada barroca y su impresionante alero. Se trata de un exponente claro de la transición del barroco al manierismo. Su construcción finalizó en el año 1680.

 


Can Oms


Can Bordils

Sin abandonar la acera del Ayuntamiento nos adentraremos en la calle Palau Reial. El primer edificio que observaremos es la sede del Consell Insular de Mallorca, uno de los ejemplos más representativos del neogótico en Mallorca.

Conviene a continuación que giremos a la izquierda por la calle de l'Almudaina para visitar dos patios. El primero, el de Can Oms, en el nº7, se abre en tres espacios diferenciados y separados por arcos carpaneles sobre columnas y capiteles jónicos.

El segundo, en el nº9, es Can Bordils, de origen medieval pero con sucesivas reformas y modificado definitivamente en el siglo XX según un proyecto del arquitecto Guillem Corteza. Recientemente, bajo la dirección de Miquel Vicens, el espacio ha sido rehabilitado como Archivo Municipal de Palma.

Volviendo sobre nuestros pasos, continuaremos ahora por la calle Palau Reial que habíamos abandonado, para tomar la calle Estudi General donde se encuentra el último patio de nuestra ruta: Can Alemany. Quizás lo más característico de este patio sea su escalera gótica todavía conservada a pesar de las reformas. En cualquier caso, presenta una curiosa mezcla de elementos: columnas de base octogonal anteriores al siglo XVIII y la galería del siglo XIX.
Abandonando Can Alemany y girando hacia la derecha nos encontramos con la calle de Sant Roc. Habremos llegado a nuestro punto de partida.


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