Casi toda la colección pictórica del Consell de Mallorca está integrada por obras de pintores mallorquines y, en menor medida, de artistas de fuera que han trabajado en la isla



Pinturas en el edificio del Consell
Pinturas en el edificio del Consell
Pintura actual
Tanto por la cantidad como por su interés, el más destacado es la pintura mallorquina de la segunda mitad del siglo XIX y el principio del XX.

Con respecto a la ubicación de las obras, además de las que se encuentran en el palacio del Consell, hau unas veinte que se encuentran depositadas en diversas dependencias de la Casa de Misericordia

Pintura barroca

De este periodo, correspondiendo a los siglos XVII y XVIII, figuran algunas obras en la colección del Consell de Mallorca. La que se considera la obra más antigua de la colección es el «Crist dels Jurats», una obra de la segunda mitad del siglo XVII, atribuida al círculo del pintor Jaume Blanquer Macip (Palma 1630 -­ 1687).

Pintura del siglo XIX
  • La primera renovación: La pintura de los autores mallorquines del siglo XIX conforma el grueso principal de la colección. Una lista que se inicia con Agustí Buades y abarca hasta la generación de los pintores que trabajaron entre el siglo XIX y el XX (Cristòfol Pizà, Faust Morell, Antoni Fuster, Francesc Maura, Llorenç Cerdà). Claro está que esta colección no supone una visión completa de lo que fue la pintura mallorquina del siglo XIX, faltan nombres de mucha relevancia, aun así nos permite tener una idea global. Encontramos una serie de pintores que supusieron una primera renovación del panorama pictórico isleño. Agustí Buades fue el renovador del retrato, mientras que Joan O'Neill modernizó la concepción del paisaje. Otro pintor importante, contemporáneo de los anteriores, presente en la colección es Joan Mestre Bosch.

  • La segunda mitad del siglo: El mundo cultural y artístico de la segunda mitad del siglo XIX se vio afectado por las profundas transformaciones sociales y políticas que marcaron la vida isleña. Eso supone que el conjunto de la pintura mallorquina de este periodo sea, en conjunto, poco unitario. La Diputación colaboró con el Ayuntamiento de Palma a la hora de dar apoyo económico al Fomento de la Pintura y la Escultura, entidad que funcionó entre 1876 y 1904. De esta manera entraron a formar parte de la colección del Consell un grupo importante de pinturas de autores como R. Anckermann, Llorenç Cerdà o Joan Fuster. Por otra parte, hay que destacar la ausencia de obres de Antoni Gelabert y otros pintores modernos, debida, en parte, a la posición de Joan O'Neill, feroz detractor de la pintura modernista, como secretario y director interino del Fomento. También hay que mencionar la política de becas llevada a cabo por la Diputación. De esta actividad, se beneficiaron a algunos pintores como Francesc Maura, Cristòfol Pizà y Llorenç Cerdà. A cambio de las becas que obtuvieron, estos pintores cedieron a la Diputación una serie de obras que forman parte de la actual colección del Consell.

  • Paisaje: Este género pictórico había estado menos valorado hasta la segunda mitad del siglo XIX; a partir de este momento tuvo una evolución espectacular, especialmente debida al trabajo de tres hábiles pintores: Antoni Ribas Oliver, Antoni Fuster Forteza y Gaspar Terrassa Mas. Los tres presentes en la colección del Consell. De Antoni Ribas, uno de los pintores mallorquines más estudiados, se guardan tres cuadros al óleo de pequeño formado y de temática marinera. También de tema marinero es el cuadro que se conserva de Antoni Fuster, un pintor menos estudiado que Ribas pero no menos importante. De Gaspar Terrassa se conservan en el Consell dos obras, una «Olivera», de factura bastante convencional, y un «Paisatge de la costa mallorquina», más inspirado y sugerente.

  • Pintura de historia: Sin tener el carácter innovador del paisaje, esta pintura también se puso de moda en Mallorca durante la segunda mitad del siglo XIX. Las instituciones públicas, y también algunos particulares, solían encargar a los pintores mayores cuadros de escenas épicas, de hechos históricos locales o acontecimientos más anecdóticos. Posteriormente, este tipo de pintura ha sido maltratado por la crítica a causa de sus planteamientos poco vanguardistas y por la falta de imaginación de los temas. A pesar de eso, se ha de considerar la corrección técnica de estas obras y el hecho de responder a un contexto muy determinado, fuera del cual sería de difícil comprensión. El principal representante de este género fue Ricard Anckermann Riera, del cual en la colección del Consell figuran una decena de obras, aunque sólo dos son de temática histórica en un sentido estricto de la palabra. Se trata de un óleo de gran formado que representa la «Arribada de Carles V a la seu de Mallorca» (Llegada de Carlos V a la sede de Mallorca) del año 1879, y «Els consellers de Barcelona sol·liciten a Alfons el Magnànim la creació d’una Universitat a la ciutat» (Los consejeros de Barcelona solicitan a Alfonso el Magnánimo la creación de una Universidad en la ciudad), obra de 1884. Otro pintor de temática histórica bien representado en la colección del Consell de Mallorca es Faust Morell Bellet, heredero del lenguaje historicista de Ankermann. Además de los proyectos para los cristale del palacio del Consell encontramos el retrato ecuestre de Alfonso XIII (1919), el retrato del obispo de Sió (1920), un gran cuadro que representa a Jaime I otorgando la carta de Franquezas a Mallorca y un «macero provincial».

  • Pintura costumbrista y retrato: El mejor representante de la pintura conocida como costumbrista en Mallorca fue, sin duda, Joan Bauzà Mas. Los retratos realizados por este pintor son de una belleza sencilla y sólida que huye de embellecimientos superfluos y de anécdotas innecesarias. En esta línea se encuentran los tres cuadros presentes en el Consell de Mallorca: «Vella venedora de tàperes» (Vieja vendedora de alcaparras) e «Interior de la Llonja» (Interior de la Lonja). Los otros retratos ochocentistas que se conservan en el Consell de Mallorca son correctos y discretos. Se trata de obras académicas que tienen un valor histórico muy superior al puramente artístico.
Pintura del siglo XX
  • El largo camino de la modernidad: Los primeros años del siglo XX supusieron una revolución en el mundo del artr. Por toda Europa aparecieron nuevas corrientes artísticas y teorías estéticas innovadoras que cristalizaron en la aparición de las primeras vanguardias. Aunque en Mallorca estos aires innovadores se dejaron sentir, no con como en otros lugares europeos, la colección del Consell no acoge muestras del trabajo de los pintores más comprometidos con los movimientos innovadores. A pesar de la ausencia de obras auténticamente vanguardistas, no se puede infravalorar la colección pictórica de este periodo. Ya sea por la corrección técnica o por el esfuerzo para adaptarse a la modernidad, hay pintores que no pueden ser olvidados. En el Consell hay obras de Pedro Blanes Viale, Joan Fuster Bonnín, Vicenç Llorens Rubí, Antoni Ribas Prats, Joan Antoni Fuster Valiente, Tito Cittadini o Dionís Bennàssar que de ninguna manera podemos dejar de nombrar.

  • El paisaje de la posguerra: La colección del Consell de Mallorca incorpora obras de los paisajistas mallorquines más conocidos de la segunda mitad del siglo XX. Mayoritariamente, se trata de artistas que recibieron alguna distinción de la antigua Diputación Provincial o premiados en los certámenes de pintura y de costumbres de las Baleares, especialmente a lo largo de la década de los años sesenta. Aunque se trata de un conjunto de artistas heterogéneos, tienen como característica común la práctica de un paisajismo que descarta la ruptura con las tradiciones locales, siguiendo la herencia modernista u optando por un academicismo realista. Hablamos de pintores como los catalanes Tarrassó y Josep Ventosa, o los mallorquines Ramon Nadal y Bernadí Celià. Una excepción que rompe con esta línea conservadora es una obra del pintor autodidacta Jaume Mercant (Capdepera 1908 - ­ Palma 1999), galardonada por la Diputación en 1964; se trata de una «Vista de Palma desde Génova», vaporosa, ingenua, sincera y, sobre todo, original.

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