El edificio del Consell de Mallorca fue construido para alojar la antigua Diputación Provincial. Esta construcción, que fue encargada a Joaquín Pavía, supuso la remodelación total del edificio de la antigua prisión de la ciudad.



Exterior del edificio
Exterior del edificio
Primera etapa de construcción
En la primera etapa, hasta el año 1911, las obras se centraron en la fachada y en las dos primeras crujías, que son las que discurren entre la fachada y la escalinata principal.

En 1908, Joan Guasp sustituyó a Joaquín Pavía como arquitecto provincial y se hizo cargo de las obras.

Segunda etapa (1911- ­ 1991)
En este periodo, además de completarse la parte ornamental de las obras realizadas en la etapa anterior, se actuó en el resto de las crujías y se derribaron los restos del antiguo edificio que todavía había. Hay que destacar la construcción de la Sala de Sesiones (entre 1911 y 1919) y, entre el entresuelo y la primera planta, la biblioteca. Entre 1945 y 1947 se redistribuyeron y adornaron las estancias representativas del ala noble, es decir, las que se abren a la calle.

Las obras de esta fase fueron concebidas por el arquitecto Guillem Reynés y también participó Josep Alomar.

Reformas posteriores

A pesar de que en los últimos sesenta años se han llevado a cabo obras de infraestructura, redistribución de servicios, ampliación, etc., el edificio se conserva, casi íntegramente, tal como fue concebido por los arquitectos que lo diseñaron. Esta preservación de la fisonomía original del edificio es principalmente a causa de la falta de intervenciones estilísticas y de las tareas de rehabilitación llevadas a cabo. Especialmente a lo largo de los últimos diez años se han realizado obras de recuperación de partes que habían quedado enmascaradas.

La fachada, vestíbulo y escalinata
La fachada, de dos pisos y ático, se inspira en la de la Lonja de Palma, obra de Guillem Sagrera de principios del siglo XV. En su construcción se utilizó la piedra viva en el basamento, mientras que la piedra arenisca fue el material utilizado a la hora de levantar el muro. Para realizar las esculturas y los ornamentos se recurrió a la piedra de Santanyí, compacta, de grano fino y fácil de trabajar.

El vestíbulo es amplio y de una rica ornamentación. Adosados a cada parte de la fachada se abren dos marcos de mármol, obra de los años treinta del siglo XX. Destaca la magnífica escalera principal que conduce en la planta noble. Desde el mismo vestíbulo, lateralmente se pasa al patio posterior y, desde de allí, se puede acceder en el tercer piso.

La ornamentación más cargada, la encontramos en la escalinata principal, de carácter imperial, y en la galería del primer piso. La exuberancia decorativa es tanta en este espacio que prácticamente no queda ninguna zona libre de ornamentos. Ésta es fruto de las intervenciones realizadas en el primer periodo, aunque las tareas de ornamentación continuaron en el segundo.

Planta principal
Llamada también planta noble, de techo artesonado y ornamentación basada en la proliferación escultórica, acoge una ancha galería, la Sala de Sesiones y una serie de piezas oficiales que se alinean a lo largo de la crujía de la fachada. La construcción de este espacio fecha de la etapa anterior a 1911. El triple ventanal abierto al muro y que destaca delante de la escalinata fue acabado en 1919 bajo la dirección de Guillem Reynés y, posteriormente, de Josep Alomar.

Además de la escultura monumental, en la decoración de esta planta destaca la obra de metal, la rica carpintería, los artesonados y los temas vegetales de los cristales biselados. Tampoco se deja de admirar el mobiliario y especialmente los vitrales.

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