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La finca de Raixa (Bunyola) tiene una superficie de apróximadamente 520.000 metros cuadrados, de los cuales 4.500 corresponden a las edificaciones. El resto se reparte entre diferentes jardines, áreas de cultivo y área forestal.


La primera referencia explícita de Raixa aparece a mediados de siglo XIII, después de la conquista de Jaume I, aunque, con toda probabilidad, se trata de una finca de origen islámico. A final del siglo XV, la propiedad pertenecía a una familia de la nobleza mallorquina, hoy extinguida, los Safortesa-Tagamanent. Durante el siglo XVI, la familia propietaria se vio involucrada en las luchas de las Germanies (1521-1523), y las casas y el predi fueron asaltados e incendiados. Raixa se reconstruyó, pero en la centuria siguiente la familia Safortesa-Tagamanent entró en una fuerte decadencia que la obligó a vender su patrimonio el 1660 al primer conde de Montenegro, Ramon Despuig y Rocabertí (1633-1681). Los condes siguientes hicieron varias reformas y ampliaciones, pero fue un hijo del tercer conde de Montenegro el que impulsó la gran transformación de Raixa en una vil•la de estilo italiano, aunque sin perder su esencia de posesión mallorquina.


Antoni Despuig y Dameto (1745-1813) fue cardenal desde 1803. A Roma formó su gusto por las antigüedades y el coleccionismo y entró en contacto con artistas de la capital italiana. En la década de 1790, Antoni Despuig ya escribía a su hermano Joan, propietario de Raixa, sobre una reforma de la finca a la manera de una villa italiana. En aquella época, este tipo de casa solía tener jardines y un museo privado para el goce y la ostentación del propietario.


El centro neurálgico de Raixa es un conjunto de casas estructurado como las típicas casas de posesión. Se articulan en torno a la clastra, un patio por donde se accede en la casa del propietario o casa delssenyors, a las viviendas de los amos y al conjunto de dependencias auxiliares relacionadas con la explotación agropecuaria: establos, tafona, bodega, etc.


La entrada de la casa comunicaba con varios espacios domésticos, como la cocina y las despensas de los platos y de la comida. También daba acceso al ámbito privado de la familia.


A pesar de que la distribución cambió a lo largo del tiempo, se puede decir que en la etapa de esplendor de Raixa, en el siglo XVIII, a la casa había unas cuántas salas y alcobas, un comedor principal, un comedor de servicio y dos cocinas: una a la planta baja para los amos y trabajadores de la finca (la cocina de los amos) y otra a la planta principal para la familia del propietario (la cocina de los señores).